NOTICIAS / ACTUALIDAD

“Covid-19”: los verificadores de hechos y el nuevo monopolio de la “verdad”

Por Agustina Sucri para La Razón 28/11/2021

Actúan guiados por fuertes creencias y utilizan la fuerza bruta de la plataforma para censurar. El poder cultural está en manos de una minoría y es una amenaza para la verdadera ciencia, afirmó el doctor Vinay Prasad en una entrevista con La Prensa. “Es una época peligrosa. Si esto continúa, se avecinan tiempos oscuros”, advirtió.

Uno de los tantos extraños fenómenos que se profundizaron más que nunca durante la denominada pandemia es el de que existan mentiras aceptadas y verdades suprimidas. Para esto, una legión de autodenominados “verificadores de hechos”, también conocidos como fact checkers, se convirtieron en los árbitros de la información. Ellos pretenden determinar qué es lo que se puede y lo que no se puede decir. No importa que en este último grupo haya verdades incómodas y deducciones lógicas. A todas le estamparán el sello de fake news o “bulos” con la intención de impedir cualquier debate o cuestionamiento.

Este mecanismo para consolidar una única versión de los hechos fue recientemente examinado por el doctor Vinay Prasad, un hematólogo-oncólogo y profesor asociado del departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), en un reciente artículo titulado “¿Para quién trabajan realmente los ‘Fact Checkers’ del covid?” publicado en su blog.

En el texto, el académico pone dos claros y alevosos ejemplos de cómo se aceptan mentiras y se pretende dar respuestas categóricas ante cuestiones que, según él, son grises para la ciencia. El primero tiene por protagonista a la directora de los Centros para el control y prevención de enfermedades (CDC) de Estados Unidos, la doctora Rochelle Walensky, quien en un tuit aseguró que los barbijos reducen un 80% el riesgo de contagiarse covid.

Prasad en su artículo reprocha: “La idea de que los barbijos podrían reducir la posibilidad de infección en un 80% es sencillamente falsa, inverosímil y no puede apoyarse en ningún dato fiable. Sin embargo, por lo que veo, ninguna organización ni Twitter ha comprobado los hechos de este tweet ni lo ha calificado de engañoso. Es una falsedad que se nos permite decir”.

“Esto es lo que me sorprende: Vivimos en un mundo en la que la directora de los CDC puede decir algo que es falso, inventado, y ninguna institución dirá lo contrario. Al mismo tiempo, importantes y venerables instituciones de comprobación de hechos están literalmente dando por cierto algo que, en el mejor de los casos, no está probado”, agrega al referirse a una publicación de AP Fact Check en la que afirman que es falso que aquellos que han contraído covid-19 poseen una inmunidad duradera frente a la enfermedad y por ende no requieren inocularse.

“No importa lo que uno piense sobre estos temas; es una época peligrosa. Si esto continúa, se avecinan tiempos oscuros”, vaticina Prasad, quien también dirige el laboratorio VKPrasad en la UCSF, que estudia medicamentos contra el cáncer, política sanitaria, ensayos clínicos y cómo mejorar la toma de decisiones. En una entrevista con La Prensa, Prasad reconoce la existencia de una agenda de manipulación y carga contra la censura ejercida por los verificadores de hechos.

– Teniendo en cuenta la cantidad de afirmaciones falsas que han realizado las agencias de salud pública, los médicos, los periodistas de los principales medios de comunicación, contribuyendo al miedo, los mandatos de quedarse en casa, las cuarentenas, el uso de barbijos, los pasaportes sanitarios… ¿Es una pandemia de manipulación de la información?

– Aunque es una verdadera emergencia sanitaria, también hay un montón de información que es incorrecta. Alguna de esa información puede ser producto de buenas intenciones, personas que hacen lo mejor que pueden, pero aun así se equivocan. Pero además alguna información incorrecta puede surgir a partir de una agenda de manipulación. Y creo que será importante tratar de separar estas dos. No creo que simplemente se trate de la cobertura por parte de los medios, hay una verdadera pandemia ocurriendo, pero creo que algunos mensajes de los medios son equivocados sin intención y algunos son intencionadamente equivocados.

– ¿No nos han tomado el pelo de alguna manera?

– En los temas más amplios, no. Pero en algunas cuestiones pequeñas, sí, las personas han sido inducidas al error o engañadas.

– ¿Por qué se creó rápidamente un ejército de verificadores de hechos? ¿Y cómo es posible que estos verificadores lo único que no verifican es la historia oficial?

– Supongo que la mayoría de las afirmaciones que se han realizado durante la pandemia no se ha sometido a ninguna verificación de hechos, por nadie. La verificación de hechos es un subconjunto muy pequeño dentro del universo de afirmaciones. La comprobación de hechos se utiliza para censurar algunos contenidos. Creo que, en ese sentido, la intención es probablemente equivocada: no puede separar legítimamente la verdad de la ficción en toda la información, sino que elige un pequeño subconjunto de cosas y censura esas cosas, a menudo por verificadores de hechos que tienen fuertes creencias ellos mismos. Así que yo diría que la verificación de hechos ha sido relativamente engañosa a lo largo de la pandemia.

– ¿Sabe si alguien ha denunciado a los verificadores de hechos o si piensan hacerlo?

– Todos son libres de verificar los datos, el problema es ¿revisas los hechos y luego también censuras para silenciar las voces de los demás? Esa es la pregunta. Si a uno no le gusta algo que lee, puede escribir su propio artículo y decir estoy en desacuerdo. Esa es la forma de verificar los hechos. Pero el uso de la fuerza bruta de la plataforma para censurar, sí me preocupa.

 ¿Qué opina del hecho de que muchos científicos de prestigio, incluidos premios Nobel, hayan sido desacreditados por estos dispositivos de “verificación de la información”?

– El hecho de que sean ganadores de un premio Nobel no significa que todo lo que digan es correcto y no siempre estoy de acuerdo con todo lo que dicen. Pero creo que usar los verificadores de datos para silenciar su discurso, es problemático. Si uno quiere estar en desacuerdo con ellos, se debe demostrar por qué y cómo están equivocados, y no utilizar el poder de las redes sociales para literalmente eliminar sus contenidos. Encuentro problemático que muchas cosas, que creo que son más grises, se han eliminado cuando en realidad se debe hablar al respecto.

– Hubo científicos de prestigio, que no han ganado el Nobel, como el profesor Martin Kuldorff que también han sido censurados…

– No estoy de acuerdo con que se les haya censurado, pero añadiré que tampoco estoy de acuerdo con que se haya censurado a la gente promedio. Por ejemplo, Facebook, durante muchos meses dispuso que nadie podía hablar sobre la posibilidad de que el virus del covid se hubiera fugado de un laboratorio, sin importar si la persona era profesor o conductor de autobús. Eso es problemático. Facebook se equivocó en censurar eso. Sería un error creer que la censura es un problema solo por el hecho de que un académico fue censurado, la censura es un problema porque esa no es la manera de lidiar con las ideas con las que uno está en desacuerdo, sin importar quién las diga.

– Usted ha notado en su reciente artículo dos claras mentiras que no fueron “verificadas” por nadie: una de la directora de los CDC y otra de AP Fact Check. ¿Qué otras grandes mentiras ha oído o leído en relación con esta pandemia?

– La mayor mentira ha sido exagerar el riesgo para los niños y cerrar las escuelas por tanto tiempo. Hay una gran cantidad de información engañosa que se utilizó para impulsar esa política. En Estados Unidos, en algunos lugares, las escuelas estuvieron cerradas por más de un año. Esto tendrá serias consecuencias a largo plazo y creo que la mayoría de los razonamientos eran errados.

Respecto del ejemplo específico que di de la directora de los CDC diciendo que los barbijos reducen el riesgo de contraer el virus en un 80%, eso es claramente incorrecto. Podemos debatir cuál es el número, pero nadie dice que es un 80%. Eso es ridículamente alto. Por lo tanto, es absurdo que la directora de los CDC dijera eso. Y no fui el único que lo ha dicho, también lo han comentado los expertos de los CDC europeos.

– ¿Por qué son tan peligrosas estas mentiras, aceptadas como verdades, incluso cuando la ciencia y los datos demuestran lo contrario?

– Quiero ser claro con que no la censuraría a ella tampoco, solo porque estoy en desacuerdo. Ella es libre de decir que es un 80% la reducción del riesgo, solo desearía que los medios hubieran dicho que la directora de los CDC estaba diciendo una mentira… creo que sería una gran noticia, pero no vi eso como titular. No digo que no puede decirlo, puede hacerlo y de hecho es revelador: si ella cree que ese es el tamaño del efecto de los barbijos, es un gran golpe a su credibilidad como directora de los CDC. En mi opinión, el fracaso es por qué esto no es título de tapa en el New York Times diciendo “La directora de los CDC no sabe cuán efectivos son los barbijos”.

En cuanto a AP, están presentando acríticamente una narrativa en la que hay mucha más incertidumbre. Yo no creo saber la respuesta correcta respecto de esa pregunta, pero creo que lo que ellos han concluido como un hecho, en realidad es bastante gris. Y eso también es problemático porque le están prestando su imprimátur a una información muy incierta. Tal vez sea involuntario lo que están haciendo, pero es peligroso sobrevender algo cuando hay incertidumbre.  

– También ha advertido que la verdad y la falsedad no son una cuestión de ciencia sino del poder cultural, que otorga la capacidad de proclamar y definir la verdad. ¿Quién cree que define ahora la verdad?

– Creo que hay una verdad. El mundo opera de un modo verdadero y la ciencia nos acerca a esa verdad. Pero hay un poder cultural fuerte en este momento y ese poder cultural está en manos de una minoría de personas que tienen una visión muy fuerte. Esa es la visión y el poder que comúnmente se expresa en Twitter, Facebook, y en redes sociales. Es un punto de vista centrado en Estados Unidos, no es un punto de vista global, que tiene ciertas preferencias por cuestiones culturales y ciertas preferencias de políticas respecto del covid. Ese poder también es compartido por muchos de los empleados de estas empresas y se está manejando con una fuerza temeraria. Se utiliza para detener ciertos debates y la libre interrogación. Es una amenaza para la verdadera ciencia.

– Lo que ocurre en Estados Unidos se repite en muchos otros países, aplicando las mismas políticas, sin importar cuál sea el contexto.

– Sí, el poder cultural de Estados Unidos se extiende por todo el mundo debido a su plataforma tecnológica.

– Hay varias teorías en torno al actual escenario de la pandemia, muchas de ellas calificadas como “teorías de la conspiración”. Por ejemplo, la intención de reducir la población mundial. ¿Cuál es su análisis de estas teorías?

– Yo también veo a la mayoría de esas teorías como teorías conspirativas, no creo que la pandemia fue intencionada para reducir la población mundial.

– Hay muchas otras teorías y también algunas realidades, como el bloqueo del acceso a los tratamientos tempranos. ¿Hasta qué punto eso no fue intencionado?

– No creo que nadie haya bloqueado el tratamiento temprano. Pienso que la mayoría de los errores de la pandemia fueron errores por incompetencia, arrogancia, tribalismo… no creo que hayan sido errores intencionales. Las personas solo estuvieron equivocadas o fueron incompetentes. El problema con algunas de estas teorías conspirativas es que infieren demasiado. Hay un viejo dicho que dice: ‘Nunca atribuyas a la maldad aquello que la incompetencia puede explicar’. De modo que la incompetencia es una respuesta suficiente.

Algunas de estas teorías conspirativas requerirían de una coordinación espectacular que las personas no son capaces de lograr. No creo que hubiera ningún fármaco que fuera realmente eficaz y, en líneas generales, creo que no hay fármacos que sean tan eficaces contra los virus, hay 100 años de ciencia para mostrar eso. No creo que haya existido una píldora mágica que fue retenida. Sino que el problema más probable -y de hecho más atemorizante- es que hubo montones de errores que ocurrieron porque fueron ignorantes y eso también es muy preocupante.

– Al principio puede haberse tratado de ignorancia, pero ahora ya contamos con montones de información y aún se están cometiendo errores en todo el mundo…

– Coincido en que aún están cometiendo errores y creo que algunos todavía se deben a la ignorancia. A algunas personas uno les muestra la evidencia y, aun así, no la procesan. Otra razón es el anclaje, un fenómeno por el cual uno ya ha comenzado a hacer algo y no importa lo que suceda, se mantendrá anclado a lo que ya se hizo. Y el tercer problema es el oportunismo: ahora las personas ven una oportunidad política. El poder político depende de la interpretación de la política de covid-19 y, por lo tanto, la oportunidad política es el motivo perverso. No creo que haya una gran conspiración ni intencionalidad, creo que estas sencillas cuestiones son el problema. Pero siempre han sido el problema en la sociedad humana por miles de años: la ignorancia, el oportunismo y el anclaje.

– ¿Cuál es su mensaje a las personas que no son científicas y que quizás no están acostumbradas a interpretar toda esta información que recibimos a diario?

– Es una gran pregunta. Hay muchas cosas que hay que saber sobre el virus, con todas las cuestiones que surgen cada día. Pero es demasiado difícil para las personas promedio saber todo sobre todas las cuestiones. Entonces debemos pensar sobre cómo podemos tener un sistema en el que tengamos una discusión libre y honesta en tiempos de crisis. El sistema actual no es suficientemente bueno. Es inadecuado. Hay demasiada censura, poder cultural, e información engañosa, como usted resaltó. Tenemos que pensar en un sistema justo. ¿Qué debería tener? Debates públicos en tiempos de crisis. Y los participantes del debate no deben ser los debatientes más débiles, sino los más fuertes. En Estados Unidos siempre toman a los jugadores de fútbol o de básquetbol y les preguntan qué piensan de la inoculación. No les pregunten a los jugadores de fútbol, busquen a personas muy inteligentes con diferentes puntos de vista y hagan que ellos discutan. Por qué tenemos que escuchar a personas opinar de cuestiones que no son su trabajo. Eso es engañoso. Nosotros, como público, debemos demandar que no sólo se haga una cobertura noticiosa de un solo punto de vista, sino que haya debate en los periódicos, cualquiera sea la política sanitaria adoptada.

– ¿Cree que es posible volver a la vida tal y como la conocíamos antes de la actual situación?

– Hay algunas personas que quieren que sea lento, que quieren continuar con las restricciones, pero somos seres humanos y siempre buscaremos las mismas cosas que hemos buscado por miles de años: compañerismo, cercanía, presencia física, grandes encuentros, diálogos, interacciones interpersonales, mirar a alguien a la cara y ver su cara completa para ver cómo nos responde… estas son verdades humanas eternas y volverán, probablemente antes de lo que esperamos.

Ver contenido original https://www.laprensa.com.ar/509513-Covid-19-los-verificadores-de-hechos-y-el-nuevo-monopolio-de-la-verdad.note.aspx

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Volver al botón superior