Gimnasia volvió a mostrar una versión muy floja y cayó sin discusiones ante Barracas

Por Alvaro Grigioni (@AlvaroGrigioni) para el MIG
Fotos/Videos Jorge Liberatore – Luis Ghizzoni – Gimnasia Oficial
Gimnasia dio un paso atrás en el Apertura y perdió 2 a 0 frente a Barracas Central en el Estadio Claudio “Chiqui” Tapia, en una actuación que dejó más dudas que certezas a pocos días del clásico. El equipo de Fernando Zaniratto jugó mal, cometió errores groseros en defensa y prácticamente no generó peligro a lo largo de los noventa minutos.
El Lobo nunca logró meterse en partido. Estuvo desordenado, impreciso y sin ideas claras para progresar en ataque. Lo poco que intentó quedó en aproximaciones aisladas, sin profundidad ni sorpresa, frente a un rival que fue simple, directo y mucho más efectivo.
Ya ante Aldosivi habían aparecido problemas en la elaboración del juego, y en esta visita a Barracas esas falencias volvieron a quedar expuestas. La zaga central atraviesa un momento irregular y Nelson Insfrán, uno de los puntos altos del inicio del torneo, también tuvo una noche para el olvido.
Desde el arranque, el local mostró mayor decisión y aprovechó las dudas del Tripero. Gimnasia intentó manejar la pelota, pero lo hizo sin claridad y lejos del arco rival. Barracas, sin necesidad de hacer demasiado, fue lastimando cada vez que aceleró.
El primer golpe llegó a los 34 minutos del primer tiempo. Tras dos malas salidas consecutivas de Insfrán, la pelota quedó viva dentro del área y Kevin Jappert no perdonó para marcar el 1-0, reflejando las desatenciones defensivas del conjunto platense.
En el complemento, Zaniratto movió el banco buscando una reacción que nunca apareció. Para colmo, a los 18 minutos, Iván Tapia ejecutó un tiro libre preciso que terminó en el fondo de la red y significó el 2-0, nuevamente con responsabilidad del arquero tripero.
Con la desventaja ampliada, Gimnasia cayó en la impotencia. Abusó de centros sin destino, perdió el orden y jamás encontró respuestas futbolísticas ni anímicas. Barracas manejó los tiempos, controló el desarrollo y cerró una victoria justa ante un rival que estuvo muy lejos de su mejor versión.
La derrota deja una señal de alarma. No solo por el resultado, sino por la forma. El Lobo deberá corregir mucho y rápido si quiere cambiar la imagen de cara a lo que viene, especialmente pensando en el clásico platense que ya asoma en el horizonte.























