Gimnasia quedó afuera en el clásico y cerró su 2025 con derrota, pero de pie

Gimnasia no pudo meterse en la final del Torneo Clausura. En un Bosque repleto, desbordado y vestido de fiesta desde mucho antes del inicio, el Lobo cayó 1-0 en la semifinal frente al clásico rival. El partido, dirigido por Facundo Tello, dejó una mezcla de frustración deportiva y reconocimiento hacia un equipo que llegó mucho más lejos de lo que marcaba cualquier pronóstico hace apenas un mes.
El recibimiento fue una de esas postales que quedan grabadas: banderas, humo azul y blanco, canciones atronadoras y un estadio que rugía con una pasión difícil de explicar. Pero el partido, en sus primeros minutos, ofreció todo lo contrario: trámite chato, cerrado, estudiado, con dos equipos que arriesgaron poco y casi no pisaron el área.
En ese contexto tan cerrado, el clásico se destrabó por un error. Un pelotazo largo del visitante encontró a Renzo Giampaoli mal parado en el cierre; la pifia dejó de frente al colombiano Cetré, que encaró al área y metió un buscapié potente para que Palacios empuje la pelota al gol. Un golpe duro que Gimnasia no logró absorber.
Desde ese momento, el equipo de Fernando Zaniratto se apagó anímicamente, perdió claridad y quedó atado a la desesperación. El visitante manejó los tiempos, cortó el ritmo y administró la ventaja sin pasar grandes sobresaltos. El Lobo buscó, pero nunca encontró caminos reales para inquietar. El clásico se fue escurriendo sin que la reacción llegara.
Un cierre amargo, pero una campaña que cambia el panorama
La derrota duele —siempre duele en un clásico—, pero el balance del ciclo Zaniratto es innegablemente positivo. El DT interino tomó un equipo a dos puntos del descenso, con la soga en el cuello y sin margen de error. Terminó logrando: 5 triunfos consecutivos, incluida la histórica victoria en el Monumental. La salvación. La clasificación a semifinales con un plantel corto y limitado.
Empezó con un clásico perdido. Terminó con un clásico perdido. Pero todo lo que pasó en el medio fue una resurrección inesperada.
La oportunidad que tiene la nueva dirigencia
Ahora la pelota pasa al otro lado: la Comisión Directiva que asumió recientemente tiene en sus manos un escenario perfecto para reordenar el club, resolver contratos pendientes, sostener certezas, reforzar lo que haga falta y proyectar un equipo competitivo que mantenga a Gimnasia en el lugar que merece.
El Clausura se terminó. El clásico quedó atrás. Pero el Lobo —después de un año que empezó en crisis y terminó disputando una semifinal— cerró 2025 de pie. Y eso no es poco.





