GIMNASIA

CON EL CORAZÓN EN LA MANO

Por Fernando Borrazas para el MIG
Fotos La Liga Argentina de Básquet

Contra viento y marea, además de algunos pronósticos agoreros, Los Gladiadores superaron a Central Entrerriano de Gualeguaychú, Entre Ríos, 3-1 en la serie y se metieron en los cuartos de final de La Liga Argentina de Básquet 25/26.

Después de los avatares y dilemas ocurridos durante buena parte de la temporada regular, parecía poco probable que Gimnasia se metiera -al igual que el año pasado- entre los ocho mejores equipos de la segunda categoría del básquet nacional. Pero fue así nomás, luego de una serie que se cerró con un juego para el infarto. Pero vayamos por partes.

Capítulo I: Central Entrerriano 90-84. Del infierno a acariciar el cielo.

El primer partido, durante los tres primeros cuartos, mostró una cara de El Lobo verdaderamente lamentable: poco goleo, mala marca sobre todo en el perímetro, jugadores que parecían deambular por el parqué y algún etcétera más. Sin embargo, repentinamente el escenario cambió en pocos minutos.

Desde el final del tercer período y hasta el cierre del último todo se modificó de manera casi inexplicable. Los Gladiadores, que perdían por 25, comenzaron lentamente a achicar la diferencia. Es verdad que las lesiones de Reynoso y de Castillo Borja ayudaron bastante, pero lo cierto es que la actitud de Gimnasia cambió radicalmente, hasta incluso pasar al frente por escaso margen a falta de pocos minutos. Finalmente, todo terminó en el suplementario, donde el local impuso su mejor condición física y se quedó con el juego. Más allá de la bronca, quedó claro que Central no era mucho más que El Lobo, sólo faltaba trabajar en pequeños detalles para que, dos días después, la historia fuera diferente.

Capítulo II: Central Entrerriano 66 – Gimnasia 73. Me lo dijo una gitana.

            Luego de terminada la serie frente a Racing, una persona me expresó en el parqué del Polideportivo: “En Entre Ríos vamos a robar un juego y la serie se va a terminar acá, vas a ver”. Más que una premonición, para quien me lo digo era una certeza. Pero para eso, teníamos que jugar mucho mejor que en el primer partido y así fue nomás.

            El segundo juego fue diametralmente opuesto al anterior, ya que Los Gladiadores manejaron el juego y le impusieron condiciones al rival. Mejoró la marca, las conversiones desde el perímetro y -en menor medida- desde la pintura ingresaron de forma habitual y así fue como El Lobo se quedó con el juego por el resultado arriba apuntado. Quizá sufrió más de la cuenta sobre el cierre, pero se trajo un resultado de oro para lo que vendría.

Capítulo III: Gimnasia 86 – Central Entrerriano 75. En Casa todo es felicidad.

            Con sólo observar el resultado final, puede decirse que fue el mejor juego de Los Gladiadores en toda la serie. El triunfo nunca sufrió peligro, si bien el visitante hizo todo lo posible por torcer el rumbo del partido. Goleo alto -la máxima arañó los 20 puntos- una marca parecida a la del encuentro anterior y un gran compromiso colectivo hicieron de las suyas. Faltaba dar un paso más y llegar a cuartos, lo que finalmente ocurrió, pero con una dosis de sufrimiento más que importante.

Capítulo IV: Gimnasia 79 – Central Entrerriano 78. El Muchacho de la película.

            Como dijo Ezequiel del Bueno en la previa del juego, para los de Gualeguaychú no había mañana. Tenían que ganar sí o sí para mantenerse con vida y así salieron los muchachos dirigidos por Carlos Pascal pensando que ello era, perdóneseme la grosería, plata o mierda.

            El juego fue muy parejo, como nunca en la serie. Si bien Gimnasia tuvo pasajes interesantes donde llegó a superar los dos dígitos de diferencia, Central Entrerriano supo hacer su partido hasta llevarle mucha incertidumbre al Gran Pueblo Gimnasista que, como es habitual, llenó el Polideportivo a más no poder.

            Esa incertidumbre se pudo observar y sentir más que nunca cuando, a falta de 1:28 para el final, Aquiles Montani convirtió dos libres para poner el juego 73-78 en favor de la visita. Pero, cuando parecía todo perdido, Los Gladiadores se pararon de manos y fueron a por todo, o sea, ni más ni menos, que definir todo en ese último cuarto.

            El goleo de los de Gualeguaychú se congeló en esas 78 unidades, mientras que Los Gladiadores fueron sumando puntos y marcando mejor. Fue así como, restando 17 segundos, Ezequiel Paz convirtió un doble que puso a Gimnasia un punto por debajo de la visita. Pascal pidió tiempo muerto, El Lobo cortó rápido con falta de Boffelli, quien mandó a la línea a Cristian Pérez que falló ambos lanzamientos. Trascartón, llegó un rebote tomado por Joan Gutiérrez Conde quién salió raudo a campo rival, pero un rebote acabó con la naranja saliendo por la línea final del aro defendido por Central Entrerriano con apenas 5 segundos en el reloj. Y ahí vino lo mejor… o lo peor, depende que tan fuertes sean sus corazones.

            Hablando sobre eso, cuando Juan Francisco Boffelli fue a reponer, le pregunté al aire a Santino Borrazás qué debíamos hacer y él me respondió “¡Esta bola se juega con el corazón!” Fue así nomás: el laboratorio de Fabián Renda preparó una jugada donde Juan repuso sobre la esquina derecha donde estaba Gian Franco Sinconi, este se sacó de encima a algunos elementos del visitante y depositó la naranja otra vez en las manos de Boffelli que, con dos décimas para lanzar, enterró desde el eje el balón para el delirio de todo el Triperío.

            ¿Querían más sufrimiento? Ahí lo tuvieron. Porque los jueces, luego de ir a la mesa de control, determinaron que Central debía reponer con dos décimas de posesión. Pividori, tras un tiempo muerto solicitado por su banca, salió de tres cuartos y lanzó un balazo de cara al canasto Gimnasista con la esperanza de que algún compañero pudiera convertir un doble. Sin embargo, una vez más, el muchacho de la película fue Juan Francisco Boffelli, quien rozó el balón y todo terminó, por fin.

            Los Gladiadores jugarán los cuartos de final -otra vez con desventaja de localía- ante Barrio Parque de Córdoba Capital a partir del sábado 2 de mayo. Dos días más tarde, llegará el segundo juego también en La Docta y luego la serie se trasladará al Polideportivo. ¿Por qué no esperanzarse? Como dije antes, si después de tantas idas y vueltas en la fase regular llegamos hasta aquí, hay que hacerlo nomás. Y no hablo de ilusión sino de esperanza, porque el iluso vive de eso, de una mera ilusión mediante la cual jamás alcanza nada concreto en la vida.

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