GIMNASIA

Una cita con la historia: Gimnasia se juega todo en el clásico buscando ser finalista

Por Alvaro Grigioni (@AlvaroGrigioni) para el MIG
Fotos Gimnasia Oficial

Gimnasia afrontará el clásico atravesando un presente que, hace apenas semanas, parecía inalcanzable. De un arranque lleno de tropiezos a una racha arrolladora, el Lobo llega a la semifinal del Torneo Clausura con aire renovado, confianza y un impulso anímico que lo reposicionó en la competencia.

Un inicio caótico que terminó con un cambio de mando

El Clausura comenzó áspero. La caída ante Instituto en 60 y 118 encendió alarmas y dejó al equipo mirando de cerca la zona baja. Hubo un momento de tregua con los resultados ante San Lorenzo, Independiente y Godoy Cruz, pero el golpe fue el 2-1 ante Talleres en el Bosque: un resultado que aceleró la salida de Alejandro Orfila y obligó a la dirigencia a moverse rápido.

En medio de un clima político espeso y con el clásico acechando, la Comisión Directiva eligió a Fernando Zaniratto como interino. Su debut fue una derrota dura en UNO, pero ese partido sería, paradójicamente, el último capítulo de un Gimnasia confundido.

El renacer del Lobo

El parate de dos semanas funcionó como un reinicio total. Gimnasia llegó distinto: más firme, más claro y con otra energía. Ahí empezó la serie que lo cambió todo.

Golpe monumental: victoria ante River en Núñez, clave para salir del ahogo.

Confirmación: 2-0 firme ante Vélez en el Bosque.

Paso decisivo: 3-0 a Platense, clasificación en mano.

Carácter puro: 2-1 a Unión en Santa Fe, ya en playoffs.

Autoridad: 2-0 a Barracas Central para meterse en semifinales.

De repente, el equipo que peleaba por sobrevivir pasó a ser uno de los más activos, intensos e incómodos de la fase final.

La lista de Zaniratto: un regreso que cambia piezas

Para el clásico, Zaniratto convocó a 25 futbolistas, con una novedad que celebra todo el Bosque: Alejandro Piedrahita está de vuelta tras superar la molestia muscular que lo marginó en cuartos. El colombiano recuperará su lugar en el once, lo que obliga al DT a desafectar a un jugador del banco: el apuntado es Jorge de Asís, por superposición de variantes ofensivas.

El resto sigue igual: un plantel que encontró funcionamiento, que ganó confianza y que encadenó cinco triunfos que lo depositaron a un partido de la final del 13 de diciembre.

Llega mejor que nunca en el año. Llega con identidad, con resultados y con una convicción que no se veía desde hace tiempo. Llega después de pasar por el infierno y encontrar aire propio.
Llega, también, sabiendo que nada pesa más que un clásico. Pero hoy, por primera vez en mucho tiempo, el Lobo llega de pie. Y eso ya dice mucho.

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