Gimnasia perdió la cabeza, quedó con nueve y cayó 4 a 0 frente a Estudiantes

Por Alvaro Grigioni (@AlvaroGrigioni) para el MIG
Fotos/Videos Jorge Liberatore – Santino Borrazas – Gimnasia Oficial
El Lobo había tenido la ocasión más clara con Agustín Auzmendi, pero la expulsión de Alexis Steimbach a los 36 minutos quebró el partido. Germán Conti fue echado apenas comenzado el complemento y el equipo terminó expuesto a una goleada tan dolorosa como evitable.
Gimnasia sufrió una derrota durísima en el clásico platense. El equipo de Ariel Pereyra cayó 4 a 0 frente a Estudiantes en el Estadio UNO, terminó con nueve jugadores y dilapidó en una tarde para el olvido todo el entusiasmo que había construido con sus tres victorias consecutivas.
Los goles fueron convertidos por Eros Mancuso, Tiago Palacios, Joaquín Tobio Burgos y Manuel Castro. Sin embargo, la historia no puede explicarse solamente desde el resultado: el Lobo se perjudicó con dos expulsiones evitables y convirtió un partido que se mantenía parejo en una pesadilla.
Pereyra apostó por un esquema con cinco mediocampistas y Agustín Auzmendi como único delantero. Gimnasia intentó cerrar los caminos interiores, cortar el circuito rival y salir rápido cuando recuperaba la pelota. Durante la primera media hora consiguió mantener el partido bajo control.
La situación más clara de ese tramo fue tripera. Nacho Fernández encontró a Auzmendi dentro del área, el delantero aguantó la marca y sacó un potente remate que Fernando Muslera desvió con una gran intervención. Hasta ese momento, el Lobo había generado la mejor oportunidad del encuentro.
Todo cambió a los 36 minutos. Alexis Steimbach fue al piso y terminó impactando con la suela sobre Joaquín Tobio Burgos. Yael Falcón Pérez le mostró inicialmente la tarjeta amarilla, pero fue convocado por el VAR, revisó la jugada y modificó su decisión para expulsar al mediocampista.
La infracción fue imprudente y dejó al equipo con diez justo cuando comenzaba a acomodarse. Gimnasia resistió algunos minutos, pero antes del descanso Tobio Burgos lanzó un centro y Mancuso apareció para definir y establecer el 1 a 0. El golpe llegó en el peor momento posible.
Si la expulsión de Steimbach había complicado el panorama, Germán Conti terminó de dinamitar cualquier posibilidad de reacción. El defensor, que volvía a la titularidad después de recuperarse de un desgarro, recibió una amarilla a los cuatro minutos del complemento por tocar la pelota con la mano tras un mal pique.
Solamente tres minutos después volvió a llegar tarde, impactó sobre Adolfo Gaich y recibió la segunda amonestación. Conti duró siete minutos en el segundo tiempo y Gimnasia quedó con nueve jugadores. La decisión de devolverle inmediatamente la titularidad por encima de Juan Cruz Cortazzo terminó de la peor manera.
Pereyra mandó a Cortazzo a la cancha en reemplazo de Ignacio Miramón, pero ya no había estructura capaz de sostener el partido. Estudiantes encontró espacios enormes y Tiago Palacios aprovechó una contra para definir por encima de Insfrán y marcar el segundo.
Con el Lobo completamente desarmado, Tobio Burgos escapó sin oposición y picó la pelota ante la salida del arquero para convertir el 3 a 0. Cerca del cierre, Manuel Castro recibió solo dentro del área y puso cifras definitivas con un remate de media vuelta.
El entrenador intentó contener la caída con los ingresos de Matías Melluso y Manuel Panaro por Nacho Fernández y Auzmendi, pero el encuentro ya estaba terminado. Gimnasia no tuvo piernas, orden ni respuestas para evitar que la diferencia continuara creciendo.
La goleada cortó una racha de tres triunfos consecutivos y dejó al Tripero con nueve puntos sobre quince disputados en el Torneo Clausura. El martes deberá enfrentar a Deportivo Riestra por la Copa Argentina, en un partido que ahora tendrá una carga emocional mucho mayor.
Perder un clásico siempre duele, pero hacerlo por errores propios, con dos expulsados y sin capacidad para detener la caída resulta todavía más grave. Gimnasia deberá levantarse rápidamente, aunque antes tendrá que asumir responsabilidades: la camiseta exigía cabeza fría y el equipo hizo exactamente lo contrario.





























